no tengo sueños, sólo almohadas

dream-catcher

nightstand

A couple of weeks ago, I started having nightmares. After having them every night for a week, I decided something had to be done and began the search for a dream catcher (scoff if you must). I’m pretty sure they’re caused by stress, but I decided it couldn’t hurt to have one, just in case, and as I happen to live in a state with lots of Tribal Nations I knew it was only a matter of time before I came across one. Today was my lucky day: I found this beauty in Jerome, Arizona, which is near Cottonwood, Arizona, which is where a coworker, my boss and I were stranded for an hour today as we waited for the brakes to be replaced on the car we were driving (long story).

One really excellent thing about always having the prospect of moving soon hanging over your head (I can say this from experience, as I’ve moved about once a year since I graduated from high school) is that you really try to take advantage of the cool things to do in the area where you’re living. I know that Josh and I won’t stay in Arizona forever- in fact, we might not even be here next year. In the meantime, I have a running list of quaint little towns that I’ve been to for work and want to go back and explore with Josh: Arcosanti, Sedona, Bisbee, Tombstone and now perhaps I’ll add Jerome to the list.

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mujeres

Marzo fue el mes de la mujer para mí. Tiene sentido, pues a mediados del mes celebramos el Día Internacional de la Mujer, que es siempre un día que yo aprovecho para agradecer a las mujeres que me rodean (al igual que mi hermano Nolan, quien el año pasado con mucho entusiasmo les deseó a mis tías que tuvieran “felíz Día Internacional de la Madre” y solo hasta después supo que no era en realidad el día internacional de la madre, a lo cual respondió que las mujeres tenemos demasiados días dedicados a nosotras).

En todo caso, en el curso de estas cuantas semanas he tenido más oportunidades que de costumbre de trabajar con mujeres. A mediados de marzo pude regresar a Colonia Juárez a hacer la segunda tanda de entrevistas con mujeres para mi tesis, y por fortuna me tocó estar justo la semana que estaban floreciendo los duraznos. Desde entonces he guardado las fotos, esperando tener tiempo para escribir, y me encanta que las fotos acompañando estas palabras sean de flores tan rosas y femeninas dado el tema. Regresando estuve muy ocupada con las mujeres de Entre NosOtras, un grupo de profesoras y estudiantes en ASU, porque desde hace varios meses habíamos estado organizando un evento que se llevó a cabo a principios de Abril (la exhibición de la película “Mosquita y Mari” y unas clases dadas por la directora, Aurora Guerrero). Por cierto, ya que estamos en ese tema, tenemos una página en Facebook y estamos planeando otro evento para el otoño así que… mas info aquí :). La semana pasada invité a una diseñadora gráfica que admiro pero no conocía a comer, esta semana organicé una reunión de apoyo moral para unas amigas que no veo desde hace tiempo, y así. Mujeres mujeres mujeres.

Me siento tan afortunada porque casi todas me han inspirado y edificado con sus vidas y sus comentarios. Le comenté esto a una buena amiga, y me respondió muy acertadamente que la mayoría de las mujeres son increíbles, si tan solo uno se da el trabajo de conocerlas bien.

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